Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Vas al colegio, al instituto, vas a clase, estudias, sacas una buena media, entras en la universidad, o a un grado medio, o superior, estudias más, te gradúas, opositas, buscas trabajo, echas currículos, mandas e-mails, haces llamadas, vas a entrevistas… Y apenas consigues suficiente como para pagar el transporte que gastas haciendo todo eso, si es que consigues dinero y no alguna recompensa infravalorante  tipo “experiencia” o “contactos”…

¿Cómo podemos mantener una alta motivación a pesar de no conseguir resultados?

La motivación es condición necesaria y casi suficiente para lograr el éxito. Es la cantidad de esfuerzo que ponemos y la dirección a la que lo dedicamos. Seguramente, aquello que se te dé bien coincida con aquello que te guste. Sin embargo, es fácil caer en la frustración cuando, a pesar del esfuerzo dedicado a poder hacer lo que nos gusta, no obtenemos resultados.

Para evitar esto, una técnica eficaz es el establecimiento de objetivos, consistente en establecer objetivos a corto plazo que, según vayamos cumpliendo, aumentarán nuestra autoeficacia debido a la percepción de éxito, lo que aumentará a su vez nuestra motivación. Sin embargo, estos objetivos tienen que cumplir ciertas características para producir estos efectos, siguiendo lo que llamamos el modelo SMART:

  • eSpecíficos: Los objetivos deben hacer referencia a conductas concretas. Es decir, que debemos evitar generalidades como “darlo todo” o “conseguir un buen trabajo”, sino más en la línea de “hacer llamadas”, “ir a entrevistas”, “entregar currículos”…
  • Medibles: Para poder evaluar si los objetivos se cumplen, necesitamos ser capaces de cuantificarlos (“hacer tres llamadas”, “entregar diez currículos”…).
  • Alcanzables: Es importante moldear el comportamiento y, para ello, los objetivos tienen que estar dentro de nuestro repertorio de conductas, es decir, debemos ser capaces de hacerlos. Por ello, debemos huir de objetivos tipo “hacer mil llamadas”, pero habrá gente que se sentirá capaz de hacer diez llamadas y gente que se sentirá capaz de hacer veinte. Este punto es importante ya que los objetivos deben cumplirse para que se produzca la percepción de éxito.
  • Relevantes: Los objetivos tienen que tener relación con el objetivo general y, además, deben transmitir cierto desafío, y no ser extremadamente fáciles ya que, de ser así, tampoco motivarán por esa misma razón.
  • Temporalizables: Por último, los objetivos deben estar acotados en el tiempo (“hacer diez llamadas en un día”, “entregar veinte currículos en una semana”…), también de cara a poder cuantificarlos y evaluarlos con un seguimiento.

Además, los objetivos deben ser revisables. Si no se han podido cumplir, o se han cumplido con demasiada facilidad, habrá que modificarlos aumentando o disminuyendo su exigencia. Para ello, siempre es recomendable la guía o ayuda de un experto en ello.

De modo que, poco a poco, paso a paso y focalizando nuestra atención en el objetivo presente, iremos juntando todos ellos llegando al objetivo general… que es la motivación. Con la suficiente, seremos capaces de marcar la diferencia en nuestros contextos y mercados.

 

Jaime Marcos

@Jaimemarcosred

Deja un comentario

Abrir chat
Hola
¿En qué podemos ayudarte?