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Resulta frecuente a estas alturas de la temporada una pregunta repetitiva que muchos equipos no han sabido resolver a día de hoy: ¿Quién debe ser el capitán de mi equipo?

La figura del capitán está para algo más que para dar la mano al árbitro, levantar las copas y llevar el brazalete. No es (solo) una cuestión de prestigio y de reconocimiento.

El capitán debe transmitir los valores representativos del equipo a través del ejemplo, siendo el espejo en el que se puedan mirar los jugadores más jóvenes, más novatos o más desconocedores de la cultura del club. Así, un equipo que defienda el no hablar de los árbitros, deberá tener un capitán que nunca los utilice como excusas a la hora de alcanzar sus metas. Por ejemplo, si un equipo defiende el fair play, lo más lógico es que el capitán se abstenga de entrar en polémicas, tanganas, etc., como referente del equipo que es.

Además, otra de las responsabilidades del capitán, es la de servir de enlace entre la plantilla y el cuerpo técnico. Por ello, debe estar pendiente de todas las vicisitudes que se puedan dar en el vestuario y que pudieran afectar al buen clima de trabajo, siempre velando por la consecución de los objetivos grupales.

Pero lo más importante, es que el capitán tiene que ser un líder. Alguien a quien los demás puedan y quieran seguir, alguien que desprenda autoridad, entendiendo ésta como algo que te otorgan los demás, no algo que le impones a los demás, alguien con alta credibilidad, alguien, en definitiva, con la capacidad de influir en las conductas de sus seguidores.

En Psicología Deportiva solemos trabajar con dos tipos de líderes fundamentalmente:

  • El líder de tarea: Es aquel al que seguimos por sus altas capacidades técnico-tácticas y competitivas dentro del campo. El que tiene mejor técnica, más velocidad, más puntería… el que sea más resistente al estrés, el que nunca se rinda… El que elegirías para jugar a tu lado en una final. En definitiva, aquel jugador que el equipo percibe como mejor, independientemente del porqué de su elección.
  • El líder socio-emocional: El más asertivo, agradable, simpático… el que le cae bien a todo el mundo, el que nunca tiene problemas con nadie, el más gracioso… aquel con quien elegirías compartir una concentración o pasar una tarde divertida. En definitiva, es la persona de referencia para el grupo a la hora de comunicarse entre ellos. Es responsable en gran medida del clima emocional del grupo.

Por último, existiría un tipo de líder, no contemplado necesariamente en los dos anteriores, que sería el líder táctico, es decir, la prolongación del entrenador en el campo. Suele ser un jugador, que independientemente si destaca o no en los dos aspectos contemplados anteriormente, tiene una especial habilidad para interpretar las directrices del entrenador y transmitirlas dentro del campo. Son jugadores con un perfil muy comunicativo, y que en cierta manera, adelantan unos años su futura vocación como entrenadores, por su facilidad para la interpretación táctica.

Lo ideal es que dichos perfiles coincidan en un mismo jugador, siendo la misma persona el líder emocional y de tarea, lo que se conoce como superlíder.

Dada la importancia del rol del líder, es muy recomendable que el líder formal (el capitán) sea el verdadero líder. Por ello, se recomienda que huyamos de las formas tradicionales de elección de líder (antigüedad, afición, caché, nombre…) y nos centremos en las conductas y capacidades de nuestros jugadores. Existen técnicas como el sociograma que nos pueden servir para determinar cuáles de nuestros jugadores tiene el mejor perfil para ser nuestros capitanes. Y una vez identificados, proceder a elaborar un trabajo de desarrollo de su liderazgo para transmitir a través de ellos al grupo aspectos tan importantes como la autoconfianza, la motivación, el clima de trabajo o la interpretación positiva de los significados que acontezcan al equipo.

Y es que, en deporte de competición o alto rendimiento, tenemos que aprovechar todos los recursos a nuestro alcance para alcanzar los mayores niveles de rendimiento posible para el equipo. Por ello, un capitán con altos niveles de liderazgo, tanto a nivel de tarea como socioemocional, supondrá una herramienta eficaz para el cuerpo técnico, ya que, a través de él influiremos en el resto del equipo.

Jaime Marcos

@Jaimemarcosred

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