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Motivación intrínseca y extrínseca en el deporte, ¿amigos o enemigos?

Motivación intrínseca y extrínseca en el deporte, ¿amigos o enemigos?

¿Por qué algunos deportistas entrenan incansablemente, incluso cuando nadie los observa? ¿Qué impulsa a un atleta a seguir adelante a pesar del cansancio, la presión y las derrotas? La motivación es la “gasolina” que permite a los deportistas alcanzar sus objetivos y superar los retos que plantea el deporte. Comprender la diferencia entre motivación intrínseca y motivación extrínseca resulta esencial tanto para entrenadores como para deportistas que buscan mejorar su rendimiento y bienestar en el ámbito deportivo.

Servicio relacionado: Psicología Deportiva

Motivación intrínseca: la diversión de la actividad en sí misma

La motivación intrínseca se refiere a realizar una actividad por el simple placer y gratificación que aporta. En el deporte, se manifiesta en atletas que disfrutan del proceso de entrenamiento, del reto personal y del perfeccionamiento constante. Este tipo de motivación se relaciona con aspectos clave como:

  • Autonomía: sentir que se tiene control sobre las propias acciones y decisiones.
  • Curiosidad: deseo de aprender nuevas habilidades y superar límites personales.
  • Satisfacción personal: gratificación derivada de alcanzar metas propias y experimentar crecimiento individual.

Los deportistas con alta motivación intrínseca suelen mantener su compromiso con el deporte. Lo importante es que este compromiso no se percibe como una obligación ni requiere un esfuerzo forzado; es, más bien, una recompensa emocional que acompaña a la práctica deportiva, independientemente de premios o reconocimientos externos.

Motivación extrínseca: impulsada por recompensas externas

La motivación extrínseca surge cuando una persona realiza una actividad para obtener recompensas externas o evitar consecuencias negativas. En el deporte, esto incluye:

  • Recompensas tangibles: premios económicos, trofeos o incentivos materiales.
  • Reconocimiento social: aprobación, fama o estatus dentro de la comunidad deportiva o la sociedad.
  • Evitar consecuencias negativas: no recibir críticas, sanciones o decepcionar al entrenador, compañeros o familiares.

Aunque la motivación extrínseca es útil para alcanzar objetivos a corto plazo, su efectividad disminuye a largo plazo. Esto ocurre porque depende de factores externos, que pueden cambiar o desaparecer, lo que provoca una caída en la motivación.

¿Motivación intrínseca y extrínseca son incompatibles?

A pesar de ser diferentes, motivación intrínseca y motivación extrínseca no son excluyentes. Pueden coexistir y complementarse. Por ejemplo, un deportista puede disfrutar de los entrenamientos (motivación intrínseca) y, al mismo tiempo, aspirar a ganar una medalla olímpica o recibir elogios (motivación extrínseca).

Sin embargo, cuando se trata del bienestar psicológico y del compromiso a largo plazo, la motivación intrínseca resulta más beneficiosa. Aunque la extrínseca puede ser útil para alcanzar metas específicas, depender demasiado de recompensas externas puede reducir la satisfacción y el disfrute del deporte, debido a la naturaleza cambiante de dichas recompensas.

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Estrategias para potenciar la motivación intrínseca y extrínseca en el deporte

Tanto la motivación intrínseca como la extrínseca son cruciales para el bienestar y el rendimiento deportivo. Entrenadores y profesionales pueden aplicar estrategias para fomentar ambas:

  • Establecer metas concretas y precisas: ayuda a los deportistas a definir sus objetivos y a mantener una dirección clara y con propósito.
  • Ofrecer retroalimentación positiva: comentarios y correcciones constructivas refuerzan el esfuerzo y el progreso, potenciando la motivación extrínseca.
  • Fomentar la autonomía: permitir que los deportistas tomen decisiones sobre sus entrenamientos aumenta su implicación, sentido de responsabilidad y sensación de control.
  • Crear un ambiente de apoyo: un entorno positivo con el respaldo de entrenadores, compañeros y familiares influye favorablemente en la motivación.
  • Recompensar logros de forma equilibrada: ofrecer premios que complementen la motivación intrínseca sin opacar el placer por la práctica deportiva.

Una gestión inteligente de las motivaciones

Más allá de distinguir entre motivación intrínseca y extrínseca, lo realmente importante es saber gestionar ambas de forma equilibrada. Mientras que la motivación intrínseca es clave para mantener el compromiso a largo plazo, introducir dosis de motivación extrínseca en momentos específicos puede ser una estrategia eficaz para alcanzar objetivos concretos.

Recuerda: un atleta puede empezar a correr por la medalla, pero solo seguirá corriendo si ama la carrera.

Por David Bouaziz Arreo

@upad_pc