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El origen de la violencia en el fútbol

Hoy en día, pese a la normativa y el intento por acabar con la violencia en el fútbol podemos ver números casos preocupantes de agresiones en este deporte: desde el padre que insulta a al árbitro hasta batallas campales en el terreno de juego, como en el caso más reciente, con 17 muertos y 21 heridos en un campo de Angola en 2017.

Si hacemos una búsqueda en Google con las palabras fútbol y heridos podemos ver nuevos casos casi mensualmente y, en ocasiones, numerosos muertos. Pero ¿cuál es el origen de la violencia? ¿Qué nos lleva a la violencia? ¿La violencia esta aceptada por el grupo?

El origen del futbol

En torno al siglo III y II a.C., en la zona media de China, había un juego llamado “ts’uh Kún” que consistía en lanzar una pelota con los pies hacia una red. Más tarde, en la época romana (harpastum) y griega (epislcyros), se conoce un juego que, diputado por dos equipos en un terreno rectangular dividido por la mitad, tenía como objetivo pasarlo entre los jugadores y enviarlo al otro campo.

Pero, ¿cuándo se empezó a denominar fútbol? El verdadero origen se remonta a la Edad Media, conocido como fútbol medieval. Nació en Europa, concretamente en las Islas Británicas. Los primeros códigos británicos se caracterizaron por la poca organización del deporte y la extrema violencia que había en él. El número de jugadores era ilimitado, llegando a jugar pueblos enteros contra otros pueblos.

¿Cuál fue el origen de la violencia en el fútbol?

Lo cierto que el fútbol tenía como objetivo desde su origen batir y aniquilar el enemigo. Los primeros códigos británicos, que dan origen al fútbol, se caracterizaban por su extremada violencia y poca organización.

Hay una leyenda que narra que la primera pelota que se utilizó en Inglaterra, país natal del fútbol, fue la cabeza de un soldado romano muerto en batalla. Así, el fútbol era jugado por los soldados en su tiempo de descanso en las guerras.

Debido a la extrema violencia del origen de este juego Eduardo II de Inglaterra prohibió por primera vez el juego en 1314, aunque se siguió jugando de forma clandestina. A lo largo de la historia, la violencia empleada en dicho juego ha hecho que el fútbol fuera prohibido por varios monarcas de varios países y jugado en la clandestinidad.

El lenguaje oculto de la violencia en el fútbol

El fútbol incorpora hoy en día un lenguaje bélico:

La estrategia y la táctica como organizadores pacíficos del conflicto. El disparo de misiles, la existencia de bombazos, el cobro de tiros libres y la falta máxima de un penal. Un jugador potente es el tanque Hurtado, si tiene un tiro fuerte será el Cañoncito Peñaherrera o si el defensa es recio tendremos al Bam Bam Hurtado (Carrión, 2008)

Dicho lenguaje puede suscitar emociones negativas y de agresividad de forma explicita en nuestro comportamiento y nos lleva a una emoción más defensiva y agresiva. Hay que resaltar la normalización y baja condena de insultos lanzados por los aficionados, e incluso entre jugadores. Dichos insultos son aceptados por el grupo y la sociedad, y son vistos como algo “normal” en el juego.

El anonimato y el apoyo que el grupo, en el que nos encontramos, proporciona un respaldo para sacar esas conductas agresivas. Al encontrarnos dentro de un grupo hace que la culpa y la responsabilidad de esos insultos, e incluso agresiones (botellas o mecheros lanzados al campo), se dividan en partes iguales. Nos sentimos respaldados por nuestro grupo.

Emociones y fútbol

El fútbol es un deporte muy emocional que va muy unido con la agresividad, pero ¿qué es la agresividad? La agresividad es un rasgo innato que tiene todas las especies animales y es parte de nuestro instinto por la supervivencia y los recursos del ambiente. Pero cuando dicha agresividad se manifiesta contra otro ser vivo se habla de agresión.

El fútbol es un deporte muy emocional que culturalmente se juega y se vive como algo nuestro. Llegamos al concebir a nuestro equipo como “nuestra familia” y se tiene que “luchar por ellos”. Esos sentimientos y emociones llevan a la agresividad a convertirse en agresión, en muchos casos.

Para concluir…

El fútbol, como en sus orígenes, se convierte en una guerra el uno contra el otro luchando para ganar. Las personas aprenden a enfadarse, aprendes que cuando vas a un partido tu rol es gritar, insultar, amenazar…. Los árbitros tienden a ser los culpables de un pésimo rendimiento del equipo, porque no puedes culpar a “lo tuyo”. En definitiva, es más fácil culpar a otro y sacar tu rabia que contenerla y hacer autocritica de los comportamientos de tu equipo que no han llevado a obtener el resultado esperado.

También hay que resaltar que el origen bélico del fútbol pudiera ser una de las causas de la violencia hoy en día. El fútbol se entiende como algo “nuestro”, los vínculos que se establecen con el equipo son muy cercanos a los que establecemos en grupos de amigos o familiares y, por ello, defendemos con agresividad (incluso agresión), lo que es “nuestro” sacando así nuestros instintos más primitivos.

Por Lorena Redondo Santander.

@lorenaredondos

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