Prepararse unas oposiciones es, probablemente, uno de los retos más exigentes que una persona puede afrontar en su vida adulta. La presión del tiempo, el volumen de temario, la competencia y la incertidumbre del resultado convierten este proceso en una verdadera carrera de fondo. Y si hay un factor que marca la diferencia entre quienes llegan al final y quienes abandonan antes de tiempo, ese factor es la motivación.
Desde nuestra experiencia como psicólogos especializados en rendimiento académico y en el acompañamiento de opositores, sabemos que no basta con estudiar muchas horas. No es cuestión únicamente de disciplina o de fuerza de voluntad. Es necesario aprender a gestionar las emociones, regular el esfuerzo y, sobre todo, mantener viva la llama que te recuerda por qué empezaste.
Vamos a profundizar en el concepto de motivación a largo plazo, explicando por qué fluctúa y qué estrategias puedes aplicar para sostenerla en el tiempo, incluso cuando los ánimos caen y el cansancio pesa.
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Estrategias para mantener la motivación alta
1. Entender qué es la motivación en el contexto de las oposiciones
La motivación no es una fuerza mágica que aparece y desaparece sin control. Es, en realidad, el conjunto de razones, emociones y objetivos que nos impulsan a actuar. En el contexto de la oposición, la motivación es ese motor interno que te ayuda a levantarte cada día, a sentarte a estudiar aunque estés cansado, y a seguir adelante incluso cuando los resultados de los simulacros no son los que esperabas.
Podemos distinguir dos tipos de motivación que conviene tener en cuenta:
- Motivación extrínseca: es la que surge de recompensas externas. Por ejemplo, aprobar para conseguir un sueldo estable, un horario fijo o el reconocimiento de los demás.
- Motivación intrínseca: es la que nace de razones internas. Por ejemplo, el orgullo de superarte, el deseo de ayudar a la sociedad en un puesto de servicio público o la satisfacción de crecer como persona.
Lo ideal es encontrar un equilibrio entre ambas. Si solo te mueves por lo que conseguirás al final del camino, es fácil que te desanimes cuando los resultados tarden en llegar. En cambio, si aprendes a conectar con el valor personal de lo que haces día a día, tu motivación será más estable y menos dependiente de factores externos.
2. El reto de la motivación a largo plazo
Estudiar para una oposición no es un sprint, es una maratón. Y en toda maratón hay momentos de euforia, pero también de fatiga, aburrimiento y dudas. Lo que solemos ver en consulta es que la motivación de muchos opositores sigue una curva:
- Fase inicial: entusiasmo y energía por empezar.
- Fase intermedia: rutina, desgaste y aparición de bajones.
- Fase final: tensión máxima y mezcla de ilusión y miedo.
Es en la fase intermedia donde más opositores abandonan o pierden el rumbo. Y es ahí donde resulta crucial aprender a mantener la motivación viva.
3. Estrategias psicológicas para mantener la motivación alta
A continuación, compartimos algunas de las estrategias más eficaces que trabajamos con nuestros pacientes para sostener la motivación durante meses de estudio exigente:
3.1. Define tu “para qué”
No basta con saber qué estás estudiando o cuándo es el examen. Necesitas recordar por qué lo haces. Escríbelo de forma clara:
- “Quiero aprobar para tener estabilidad y dedicar más tiempo a mi familia.”
- “Quiero conseguir esta plaza porque me apasiona ayudar a los demás en este puesto.”
- “Quiero demostrarme a mí mismo que puedo lograrlo.”
Este “para qué” será tu ancla en los días de bajón. Colócalo en un lugar visible de tu espacio de estudio, para que te lo recuerde constantemente.
3.2. Planifica metas a corto plazo
Cuando la meta está a un año o dos de distancia, puede parecer inalcanzable. Por eso, dividimos el camino en pequeñas metas:
- Metas diarias: número de temas o test que quieres hacer hoy.
- Metas semanales: avance en el temario o repaso de bloques.
- Metas mensuales: simulacros completos para medir progreso.
Cumplir estas pequeñas metas refuerza tu sensación de control y mantiene la motivación en niveles manejables.
3.3. Refuerza tu progreso
No subestimes el poder de celebrar los logros. Cada avance es un paso menos hacia la meta final. Puedes:
- Marcar en un calendario los días que cumpliste tu plan de estudio.
- Darte pequeños premios (un descanso especial, una comida que te guste) al alcanzar objetivos.
- Compartir tus avances con alguien de confianza que te anime.
El refuerzo positivo es clave para asociar el estudio con sensaciones agradables.
3.4. Trabaja la mentalidad de crecimiento
La mentalidad con la que enfrentas la oposición influye directamente en tu motivación. Si piensas “no soy lo suficientemente inteligente” o “esto es demasiado para mí”, es fácil que te bloquees.
En terapia, ayudamos a los opositores a adoptar una mentalidad de crecimiento:
- Ver los errores como oportunidades para aprender.
- Entender que las habilidades se desarrollan con práctica y constancia.
- Sustituir pensamientos limitantes por otros más realistas y alentadores.
3.5. Gestiona el estrés y la ansiedad
La ansiedad es uno de los principales enemigos de la motivación. Si sientes que tu mente se satura o que el cuerpo se tensa demasiado, es probable que pierdas la capacidad de concentrarte.
Algunas herramientas útiles son:
- Respiración diafragmática para bajar la activación fisiológica.
- Pausas activas y ejercicio físico regular.
- Técnicas de mindfulness para entrenar la atención en el presente.
3.6. Rodéate de apoyo
La soledad prolongada puede erosionar tu motivación. Busca espacios donde compartir tu experiencia: grupos de estudio, foros de opositores o sesiones de coaching grupales. El apoyo social no solo te motiva, también te ayuda a normalizar los altibajos que vas a experimentar.
3.7. Ajusta las expectativas
Muchos opositores se desmotivan porque esperan resultados rápidos. La realidad es que aprobar puede llevar más tiempo de lo previsto. Revisa y ajusta tus expectativas:
- Acepta que habrá días menos productivos.
- Entiende que no siempre se puede estar al 100 %.
- Concéntrate en el proceso, no solo en el resultado.
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4. Cómo superar los momentos de bajón
Por muy bien que planifiques, habrá días en que no tengas ganas de estudiar. Esto es normal. Lo importante es tener estrategias para reconectar con la motivación:
- Haz un reset: cambia el lugar de estudio, revisa tu plan y haz un día más ligero si lo necesitas.
- Habla de lo que sientes: compartir con alguien de confianza te ayudará a desahogarte y relativizar.
- Relee tu “para qué”: recuerda la razón que te hizo empezar este camino.
- Practica el autocuidado: duerme bien, come equilibrado y haz actividades que te recarguen.
5. Recordar por qué empezaste
Cuando el camino se hace largo, es fácil olvidar la ilusión del primer día. Te recomendamos que, al inicio de la oposición, escribas una carta a tu “yo del futuro” explicándole por qué decidiste opositar y qué esperas de ti mismo. Léela en los días de bajón para recuperar esa conexión emocional.
Otra herramienta muy potente es la visualización: imagínate el día del aprobado, recibiendo la noticia y celebrándolo con los tuyos. Esa imagen es un poderoso combustible para seguir adelante.
6. El papel del psicólogo en la preparación de oposiciones
Trabajar la motivación de forma profesional puede marcar la diferencia. Un psicólogo especialista en rendimiento académico puede ayudarte a:
- Crear un plan de estudio realista y adaptado a tu ritmo.
- Gestionar el estrés y la ansiedad de forma eficaz.
- Identificar y modificar creencias limitantes que afectan tu desempeño.
- Entrenar tu atención y concentración.
- Potenciar tu resiliencia y confianza en ti mismo.
En definitiva, te ayudamos a no solo estudiar mejor, sino a vivir el proceso de forma más equilibrada y saludable.
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La motivación es un músculo que se entrena
Mantener la motivación durante todo el proceso de oposición no es tarea fácil, pero es posible. Requiere autoconocimiento, constancia y estrategias psicológicas que te ayuden a regular tus emociones, tus expectativas y tu energía.
Recuerda:
- La motivación no se trata de esperar a sentir ganas, sino de actuar incluso cuando no las tienes.
- Los bajones son parte del camino, no señales de fracaso.
- Celebrar cada paso te acercará al resultado final.
Opositar es un viaje transformador. No solo te prepara para un examen, también te enseña disciplina, resiliencia y confianza. Y, si en algún momento sientes que no puedes solo, recuerda que pedir ayuda profesional es un signo de inteligencia, no de debilidad.
Mantener viva la motivación es la clave para llegar a la meta. Tu futuro yo te lo agradecerá.
Por UPAD Psicología y Coaching

