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La importancia del compromiso en un equipo

El compromiso es uno de los aspectos más importantes a la hora de formar un equipo, ya que, al empezar una temporada no habrá unión entre jugadores y entrenador si se carece de compromiso.

Por un lado, el entrenador debe ser el primer comprometido para dar ejemplo y que sus jugadores lo adopten como una referencia. Tiene que ser el primero en llegar a los entrenamientos y partidos, el último en irse y el que debe conseguir que los jugadores se comprometan a ser puntuales y acudir a los entrenamientos y partidos siempre que les sea posible.

El entrenador como ejemplo de compromiso en un equipo

Al observar la seriedad del entrenador, esta será adquirida y contagiada a los jugadores. Básicamente, consiste en “predicar con el ejemplo”. Comenzarán a apreciar que el llegar a un entrenamiento y ver que el entrenador ya está ahí antes que el primero les sienta bien, y que por otro lado, cuando un compañero llega tarde les sienta mal ya que perjudica a todo el grupo y desde fuera se ve como una falta de formalidad. El comienzo de este comportamiento surgirá en forma de compromiso que con el tiempo acabará siendo una normalidad, todos asumirán que acudir a tiempo y siempre que puedan es algo habitual en un equipo, fruto de la motivación por un proyecto común y no una obligación.

Una manera de lograr esto puede ser mediante un pacto realizado entre entrenadores y jugadores, el cual puede consistir en tener todos un compromiso individual necesario de cumplir y que conllevará consecuencias en caso de no ser así. Se puede imponer un sistema de sanciones en forma de multas poco significativas, o bien, realizar algún ejercicio físico o un castigo leve que se acuerde de antemano y estén de acuerdo tanto entrenador como jugadores. Las sanciones o castigos deberán ser poco significativas pero es muy importante que haya alguna de estas, ya que de no ser así, no se le dará la suficiente importancia a este pacto.

La influencia del compromiso del capitán en un equipo

Por otro lado, los jugadores podrían realizar entre ellos un pacto en el cual sean capaces de compartir sus pensamientos y emociones de los unos hacia los otros. Por ejemplo, si un jugador llega tarde casi todos los días, deberán comunicarle que eso le afecta a todo el equipo ya que, además de dar una mala imagen desde fuera, perjudica a todos los compañeros ya que no se podrá realizar algún ejercicio si faltan ciertos jugadores o llegan tarde. Los jugadores pueden elegir un capitán mediante votación, quien tendrá función de mensajero en caso de que los jugadores quieran transmitirle algo al entrenador, o bien este le solicite comentar algún tema con el equipo. El capitán deberá tener un compromiso mayor que el del resto de los jugadores, y las sanciones mencionadas anteriormente podrían ser, por ejemplo, ser el doble para capitán y entrenadores.

Además de afectar a los jugadores, si esto se da de manera continua o en varios jugadores, acabará afectándole al entrenador. Este empezará a sentir que no se ve de capaz de transmitir seriedad a su jugadores o bien, sentirá frustración hacia ellos y eso puede crear un clima frío que acabe rompiendo la relación jugador-entrenador.

¿Cómo se construye el compromiso dentro de un equipo?

Para explorar este concepto tenemos que plantearnos ¿cómo se construye el compromiso? Para ello, es esencial crear una visión compartida de los objetivos que tiene el equipo, los aspectos que a nivel grupal se tienen que trabajar y la importancia de trabajar juntos para lograr las metas propuestas. Al adquirir una visión individual que atribuye las culpas o responsabilidades a personas y hechos concretos, un trabajo que tiene el compromiso como eje central sustituirá esta dinámica perjudicial para el equipo por un análisis objetivo de la situación que tenga, ante todo, una finalidad constructiva.

Cuando los miembros de un equipo están comprometidos, se palpa un aire de concentración en el terreno de juego. Esa filosofía compartida subyace detrás de las dinámicas grupales en los entrenamientos, donde la atención y el foco en conseguir el máximo rendimiento ligan las acciones de los jugadores. Cada jugador funciona como pieza de un gran engranaje, el cual solo puede funcionar si cada una cumple su papel, que ha sido asignado y delimitado a priori (con sus responsabilidades y funciones).

En definitiva, internalizar un proyecto común en el imaginario de cada jugador es el resultado de un equipo comprometido, en el cual la suma de sus partes es el mayor valor que lo compone y lo hace funcionar.

Por Sergio Palomo Rumschisky

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