Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Más allá del estudio: cómo la psicología positiva puede mejorar tu preparación para oposiciones

Más allá del estudio: cómo la psicología positiva puede mejorar tu preparación para oposiciones

Prepararse para unas oposiciones no es solo cuestión de libros, esquemas y memorización. Sabemos bien que, detrás de cada persona que oposita, hay una historia personal, unas emociones que fluctúan, miedos que aprietan, ilusiones que empujan y, por supuesto, una voluntad que a veces tambalea pero que se rehace una y otra vez. Como psicólogos, hemos acompañado a muchas personas en esta etapa y, desde nuestra experiencia, queremos hablarte de algo que rara vez se menciona con la importancia que merece: el papel de la psicología positiva en el estudio para oposiciones.

Y es que estudiar no es solo una acción mecánica, es una experiencia emocional, mental y, en muchos casos, también física. El estudio puede convertirse en un campo de batalla o en un terreno fértil para crecer. Queremos compartir contigo cómo aplicar los principios de la psicología positiva en tu preparación puede ayudarte no solo a rendir mejor, sino a vivir el proceso con mayor bienestar y equilibrio. Porque hay vida más allá del estudio, y esa vida también influye (mucho) en tus resultados.

· Servicio relacionado: Oposiciones

¿Qué es la psicología positiva y por qué puede ayudarte?

La psicología positiva es una rama de la psicología que se centra en el estudio de las fortalezas humanas, el bienestar, la resiliencia, la gratitud, la esperanza y el desarrollo de emociones positivas. A diferencia de otros enfoques que se enfocan en reparar lo que no funciona, la psicología positiva nos invita a potenciar lo que sí funciona en nosotros, a cultivar nuestros recursos internos y a crear una vida con sentido, incluso en los momentos difíciles.

Aplicada a la preparación de unas oposiciones, la psicología positiva no sustituye la planificación, el esfuerzo ni la constancia. Lo que hace es complementar el estudio con herramientas que mejoran el estado emocional, la motivación, la concentración y la confianza, ayudándonos a sostener el proceso de forma más saludable.

El estudio no lo es todo: la importancia del bienestar integral

Una de las primeras cosas que compartimos con quienes vienen a consulta en época de oposiciones es que el rendimiento académico no depende solo del número de horas de estudio, sino del estado emocional con el que se estudia. Puedes estar diez horas frente a los apuntes y rendir lo mismo que en cuatro si estás estresado, desmotivado o mentalmente agotado.

Desde la psicología positiva, trabajamos en recuperar el equilibrio personal para que el estudio deje de ser un castigo y se convierta en un proyecto de vida que tiene sentido. Esto implica cuidar:

  • La salud física: Dormir bien, alimentarse adecuadamente y realizar actividad física regular son claves. El cuerpo es el vehículo de nuestra mente.
  • La salud emocional: Validar lo que sentimos, buscar apoyo cuando lo necesitamos, permitirnos descansar sin culpa.
  • La salud social: Mantener vínculos con personas que nos inspiran, nos comprenden o simplemente nos hacen reír puede ser un gran alivio emocional.

A menudo, una simple mejora en el autocuidado general tiene un impacto directo en la capacidad para concentrarnos, memorizar y sostener el ritmo de estudio sin agotarnos.

Redefinir el éxito: mucho más que aprobar

Aprobar una oposición es, sin duda, un objetivo valioso. Pero si todo gira en torno a ese resultado, la presión puede volverse asfixiante. La psicología positiva nos invita a redefinir el concepto de éxito, entendiendo que también hay éxito en crecer como personas, en aprender a gestionar mejor nuestras emociones, en mejorar nuestra disciplina, en desarrollar la paciencia o en conectar con lo que realmente queremos.

Cuando ampliamos la mirada y dejamos de pensar que “todo está en juego” en ese examen, curiosamente, reducimos la ansiedad y nos permitimos disfrutar más del proceso. El estudio deja de ser una cuenta atrás y se transforma en un camino de desarrollo personal.

Fortalezas personales: el recurso olvidado

Cada persona tiene una combinación única de fortalezas personales. Algunas personas destacan por su perseverancia, otras por su curiosidad, otras por su capacidad para conectar con los demás o su sentido del humor. Identificar y usar nuestras fortalezas es clave para mejorar el rendimiento en el estudio.

En lugar de centrarnos únicamente en nuestras debilidades (“soy muy disperso”, “me cuesta memorizar”, “no tengo buena organización”), la psicología positiva nos invita a descubrir lo que sí hacemos bien y usar esas fortalezas como herramientas para estudiar mejor. Por ejemplo:

  • Si tienes buena creatividad, puedes hacer mapas mentales o esquemas visuales.
  • Si tienes capacidad de liderazgo, puedes estudiar en grupo y explicar los temas.
  • Si eres metódico, puedes organizar tus días con precisión y disciplina.

Hay múltiples tests para conocer tus fortalezas, como el VIA Survey, y también puedes reflexionar con ayuda profesional o por tu cuenta sobre en qué momentos de tu vida te has sentido más eficaz y por qué.

Emociones positivas: cómo cultivarlas en tiempos de estrés

No, no estamos hablando de obligarte a estar feliz mientras estudias ni de negar las emociones desagradables. Se trata de crear momentos en los que conectar con emociones positivas para recargar tu energía emocional, igual que recargas el móvil cada noche.

Las emociones positivas tienen un efecto expansivo sobre el cerebro: mejoran la creatividad, la memoria, la flexibilidad mental y la capacidad de resolver problemas. Algunas formas de generarlas pueden ser:

  • Escuchar música que te inspire.
  • Agradecer pequeñas cosas al final del día.
  • Practicar mindfulness o meditación.
  • Celebrar pequeños logros (acabar un tema, mantener la concentración, cumplir el plan diario).
  • Reír con una serie, una conversación o un vídeo.

El estudio no tiene por qué ser gris. Si aprendemos a regarlo con emociones positivas, será mucho más sostenible.

Sentido y propósito: ¿para qué opositas?

A veces nos centramos tanto en el “qué” (aprobar, estudiar, repasar, examinarse) que perdemos de vista el “para qué”. Y esta es una pregunta profundamente psicológica. Conectar con el propósito personal de lo que hacemos nos motiva mucho más que cualquier técnica de estudio.

Si opositas solo por presión externa, por miedo al futuro o por inseguridad, es probable que el camino se haga cuesta arriba. Pero si encuentras un sentido profundo —por ejemplo, tener un empleo que te permita ayudar a los demás, garantizar estabilidad a tu familia o crecer profesionalmente en un área que te apasiona— el esfuerzo se transforma.

Desde la psicología positiva trabajamos mucho este concepto: el estudio no es un castigo, es una inversión. Una inversión en tu futuro, en tu bienestar, en tus valores.

· Artículo relacionado: El poder del descanso: cómo el sueño influye en tu rendimiento en las oposiciones

Gratitud: el antídoto contra la frustración

La oposición es una carrera larga. Hay momentos de cansancio, de estancamiento, incluso de duda. Y es en esos momentos donde la práctica de la gratitud puede marcar la diferencia.

Incluir un hábito diario de gratitud, como escribir tres cosas por las que estás agradecido ese día (aunque sean pequeñas), puede ayudarte a cambiar el enfoque de la carencia al reconocimiento. “Hoy he cumplido mi planificación”, “he entendido por fin ese tema difícil”, “me he sentido acompañado por mi pareja”, “he tenido salud para seguir adelante”.

La gratitud no cambia los hechos, pero cambia la forma en que los interpretamos. Y eso nos da más fuerza.

Relaciones positivas: no estás solo o sola

El estudio puede volverse solitario, y el aislamiento muchas veces intensifica la ansiedad o la sensación de fracaso. Las relaciones positivas son uno de los pilares más importantes de la psicología positiva y también un gran apoyo para los opositores.

Rodéate de personas que entiendan tu proceso, que respeten tus tiempos y que te recuerden tu valía, incluso en los días malos. Comparte tus avances, tus dudas, tus miedos. Hablar de lo que sentimos nos ayuda a liberar tensión y relativizar.

A veces, buscar un grupo de apoyo con otros opositores o contar con un psicólogo/a puede ser una tabla de salvación en momentos de crisis.

Portada Recurso Estrategia de estudio para opositores UPAD

¿Sientes que estudias mucho pero no avanzas? Descarga esta estrategia de estudio efectiva y organiza tu tiempo.

Recibe gratis en tu correo el material

Esta estrategia te ayudará a recuperar la seguridad y confianza que necesitas para afrontar tus oposiciones.

Resiliencia: aprender a seguir adelante

En el camino de las oposiciones puede haber tropiezos: no llegar a una nota mínima, no rendir como se esperaba en el examen, enfermar, tener que parar. La resiliencia, esa capacidad de adaptarse y seguir adelante, es una de las competencias más importantes que podemos desarrollar.

Y sí, se puede entrenar. Desde la psicología positiva, lo hacemos ayudando a:

  • Reencuadrar las situaciones difíciles como aprendizajes.
  • Conectar con la esperanza y la confianza en el futuro.
  • Fortalecer la autoestima desde el reconocimiento de logros pasados.
  • Practicar el autoapoyo: tratarnos como trataríamos a un amigo.

Resiliencia no es no caer. Es saber levantarse.

Flow: cómo entrar en estado de concentración profunda

¿Has tenido alguna vez una tarde de estudio en la que el tiempo pasó volando y todo fluyó? Ese estado se llama flow, y es un concepto clave en la psicología positiva.

Se da cuando hay un equilibrio entre el reto y la habilidad, cuando estamos tan involucrados en la tarea que desaparece la noción del tiempo y todo parece encajar. Aunque no siempre se puede conseguir, sí podemos crear condiciones que lo favorezcan:

  • Eliminar distracciones (móvil, redes).
  • Tener objetivos claros para la sesión.
  • Hacer pausas regulares.
  • Estudiar en momentos del día en los que estamos más alerta.

Cultivar el flow mejora el rendimiento y también hace que el estudio sea más disfrutable.

Autoestima y autocompasión: tratarte bien es parte del estudio

Terminamos este recorrido con dos ingredientes esenciales: la autoestima y la autocompasión. A veces nos tratamos con dureza, como si estudiar fuera una guerra y nosotros unos soldados sin derecho al error. Pero la verdad es que aprender exige tiempo, paciencia y comprensión.

Tratarte bien, hablarte con cariño, perdonarte los días en los que no das lo mejor de ti, reconocer tus logros sin exigirte perfección… todo eso también es estudiar. Porque, al final, la relación más importante que tendrás en este proceso es contigo mismo o misma.

Estudiar con sentido, vivir con equilibrio

Más allá del estudio, está la persona que estudia. Tú. Con tus emociones, tus fortalezas, tus momentos de duda y tu capacidad infinita de superarte.

Desde la psicología positiva te animamos a integrar estas herramientas en tu día a día. No se trata de eliminar el esfuerzo, sino de hacer del estudio un espacio de crecimiento personal y bienestar emocional. Porque cuanto mejor estés tú, mejor podrás rendir. Y si apruebas, que sea desde la plenitud, no desde el desgaste.

Si en algún momento del camino sientes que necesitas apoyo, recuerda que no estás solo o sola. La ayuda psicológica puede marcar la diferencia. No solo para llegar al final, sino para hacerlo de una manera más sana, consciente y feliz.

Por UPAD Psicología y Coaching

@upad_pc