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Este fin de semana, para los que no sigan la Premier League, os informamos de que el Leicester ha dado un puñetazo en la mesa de cara a conseguir el título de liga ganando al Manchester City en su casa por 1-3. Podemos decir con toda seguridad que la mente en el fútbol se ha impuesto a la calidad y vamos a mostrar casos reales.

El fútbol, como deporte que es al fin y al cabo, se nutre mucho del estado mental de sus deportistas. Ser una piña, llenarse de balón, jugar en casa, salir enchufados, estar en racha… son frases hechas que enmascaran la intervención psicológica en acciones y resultados concretos del fútbol. Hoy, a raíz de la gesta que está consiguiendo el Leicester City, repasamos casos en los que este factor desequilibró la balanza imponiéndose a la calidad, el físico o los millones.

  1. SOBRE LA BOCINA

En 1999, se enfrentaban el Manchester United y el Bayern de Munich en la final de la Champions League. Después de ir ganando todo el partido, el Bayern vio como le metían dos goles de córner en el descuento del partido, perdiendo el título de la forma más cruel (y ganándolo el Manchester de la forma más épica). Algo similar sucedió en cuartos de final hace menos años, entre el Málaga y el Borussia Dortmund, cuando el Borussia conseguía el pase con dos goles en el descuento cuando iban perdiendo 1-2.

Es difícil mantener la concentración hasta el final en momentos tan críticos, en los que el nivel de activación puede dispararse o se puede percibir el objetivo ya cumplido.

 

  1. El CLAVO ARDIENDO

El Real Madrid enfrentó la temporada 2006/2007 con una nueva directiva. Después de tres años sin ganar nada, Florentino Pérez y Zidane abandonaban el barco y empezaba la era de Ramón Calderón, con Fabio Capello como Consigliere. Después de echar a Ronaldo en Navidad, relegar a Beckham a la grada y a Iván Helguera al Castilla,  el Madrid llegó a estar a doce puntos del Barça y a protagonizar episodios como el 0-3 en el Bernabéu ante el Recreativo de Huelva, en una época en que el Barça de Ronaldinho venía de ganar la Champions y un Sevilla emergente tuvo opciones de ganar el título hasta el final.

Las últimas jornadas, tras conseguir un meritorio empate en el Camp Nou, el Madrid publicaría un vídeo en el que sus futbolistas alentaban a la afición bajo el lema del “juntos podemos”. A partir de dicho momento se cimentó un camino de remontadas ya míticas ante el Sevilla, Valencia, Espanyol, Recre, Zaragoza o Mallorca y se recortaron todos los puntos al Barça de una liga que el Madrid ganaría gracias al gol average y a la fé en cada jugada, sin dar nunca por perdida la esperanza, todos unidos y hermanados con la afición, que en seguida creyó en la posible conquista del título a pesar de llevar tres años en blanco.

 

  1. El ALCORCONAZO

Volvía Florentino Pérez en 2009 al club blanco, desembolsando más de doscientos millones de euros en traer a figuras del fútbol mundial como Kaká, Cristiano Ronaldo o Xabi Alonso, así como promesas como Benzema. Un Madrid plagado de estrellas que prometía limpiar el recuerdo de los galácticos de la anterior etapa que acabó por descalabrarse ante el Alcorcón, equipo que entonces militaba en segunda división B y que, no solo eliminó al Madrid en dieciseisavos de la Copa del Rey, si no que fue capaz de sentenciar la eliminatoria en el partido de ida endosándoles nada menos que un 4-0. En el Bernabéu, el Madrid no fue capaz de pasar del 1-0, consumando la eliminación y rubricando uno de los episodios más sonrojantes de su historia y más gloriosos del Alcorcón.

Es muy difícil justificar este episodio sin aludir mayoritariamente a causas psicológicas. Quizás diferencias de motivación, exceso de confianza, falta de ritmo de los suplentes… Seguramente sería un día grande para los psicólogos del Alcorcón.

 

  1. PARTIDO A PARTIDO

Llegaba Diego Pablo Simeone a apagar los fuegos de un equipo que tonteaba con los puestos de descenso y que al final del año acabaría levantando la UEFA Europa League, y llegaba con una filosofía que él llamaba “partido a partido”.

Este mantra significa dejar atrás el partido anterior (se haya ganado o perdido) y no pensar más allá del siguiente, como si cada uno fuera una final. No es sino una versión del establecimiento de objetivos, técnica usada en psicología del deporte como vitamina para la motivación, proceso emocional básico para conseguir una meta  y que es complicado de mantener en sus cotas más altas solo con un objetivo a largo plazo (ganar la liga, acabar entre los cuatro primeros…).

En cada partido y en cada jugada, los jugadores y la afición actuaban como si fuera el último, como si fuera el decisivo (y en el fondo así es) y le valió a este Atlético de Madrid para, de momento, ganar la Copa, la Liga y casi la Champions.

 

¿Crees que llegará el Leicester a ganar la Premier? ¿Qué otros casos recuerdas en los que la mente en el fútbol se ha impuesto a la calidad?

 

Jaime Marcos

@Jaimemarcosred

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