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La fotografía como terapia: una imagen vale más que mil palabras

Desde el principio de la historia del ser humano, desde las edades más tempranas, las imágenes forman parte de nuestra manera de entender el mundo. Cuando somos niños, aprendemos a identificar y comprender lo que nos rodea a través de imágenes antes que con las propias palabras. Por este motivo, podemos encontrar en la fotografía una forma de acercarnos al modo de pensamiento visual, recuperando el lenguaje visual para conocer y explicar de otra forma la realidad.

En nuestra sociedad actual, la aparición de nuevas tecnologías y las posibilidades de comunicación social, tales como la fotografía digital y las redes sociales en internet, han supuesto una saturación de imágenes. Ahora compartimos con gran facilidad e inmediatez información o mensajes que en su contenido predomina el aspecto visual por encima del lo textual. Estamos utilizando la imagen como herramienta de comunicación y forma de pensamiento.

¿Por qué hacemos y enviamos fotografías constantemente? Porque nos conecta. No solamente porque sea rápida e instantánea, sino porque podemos compartir una cantidad de contenidos emocionales con otras personas que de otra forma, no podríamos hacer. Nos conecta directamente con los recuerdos y estos tienen una fuerte base emocional.

La fotografía es la forma más utilizada de guardar un recuerdo de una experiencia. Después, cuando vemos las imágenes de las personas, expresamos lo que este recuerdo nos produce. De esta manera las fotografías trascienden y pasan de ser determinados elementos para convertirse en emociones que dan a conocer una realidad.

La fototerapia y la fotografía terapéutica

La fotografía es una manera de comunicación que ofrece la oportunidad de manifestar los sentimientos. Esto es posible a través de la fototerapia y la fotografía terapéutica. Ambas otorgan a la psicología una nueva forma de realizar intervenciones terapéuticas.

La Fototerapia favorece el auto-descubrimiento y aumenta la conciencia personal, emplea la fotografía como medio de comunicación y es dirigida por un psicoterapeuta. Consiste en mostrar fotografías a una persona, pueden ser de ella misma, de su álbum familiar o de una situación representativa para ella. Luego, mediante preguntas sobre dichas imágenes, el psicoterapeuta va acompañando a la persona durante el proceso para que se haga consciente de sus experiencias y se puedan producir cambios positivos en su estado emocional.

Las fotografías se conectan con la memoria de las personas que contemplan las imágenes, activándose los recuerdos, las vivencias, los pensamientos y las emociones asociadas. Esto contribuye a facilitar el bienestar de la persona y a expresar con palabras lo que la fotografía produce en ella, logrando que tome conciencia de su pasado para poder comprender mejor su identidad, valores y sentimientos.

De esta forma, nos damos cuenta de cómo una situación mental no resuelta puede afectarnos, para después poder darle una nueva interpretación y poder cambiar el contenido afectivo asociado. Podemos aprender por tanto a descubrir nuestras emociones y pensamientos, dando sentido a nuestro mundo.

Por otra parte, la Fotografía Terapéutica es el nombre de las actividades fotográficas que surgen del interés personal y son desempeñadas por uno mismo o como parte de un grupo o proyecto organizado. No se realiza como una terapia formal ni interviene un psicoterapeuta dirigiendo la experiencia. Su objetivo es producir un desarrollo positivo en personas, parejas o familias, aumentar el autoconocimiento, mejorar el bienestar, reducir la exclusión social, crear un cambio positivo a nivel comunitario y promover relaciones enriquecedoras. Incluye otras actividades interactivas con imágenes, como la visualización, la colocación, la planificación, la discusión o incluso solo el recuerdo o la imaginación de fotografías.

Usamos la práctica fotográfica como vehículo de expresión y desahogo de inquietudes personales, así como refugio creativo frente a diferentes carencias o amenazas.

Conclusiones: Fototerapia vs Fotografía Terapéutica

En resumen, las principales diferencias entre los dos tipos de técnicas están en que la Fototerapia es el resultado de una práctica integrada en un proceso de terapia, dirigida por un profesional donde las fotografías se usan con el fin de ayudar a las personas. Mientras que la Fotografía Terapéutica es el resultado de iniciativas personales de autoexploración y expresión, con capacidad terapéutica aunque esta no sea su objetivo inicial.

Podemos entender ambas como no excluyentes sino complementarias entre sí, situándose cada una de ellas en uno de los extremos de un continuo, a lo largo del cual se pueden organizar todas las prácticas basadas en la fotografía.

Por último, cuando contemplemos con atención fotografías y disparemos nuestras cámaras cabe la posibilidad de que se produzca un cambio personal profundo y que ampliemos nuestra visión del mundo. Por lo cual, reflejar fotográficamente los momentos más importantes de nuestra vida diaria, se ha convertido en una práctica cotidiana, diríamos que casi automática. Experimentemos por tanto el lenguaje fotográfico como un proceso que empieza desde una mirada hacia el exterior o hacia la realidad objetiva, hasta esa mirada interior, que habla de uno mismo, del mundo subjetivo.

Si utilizásemos la fotografía como una herramienta de cambio, de reflexión y de evolución personal, con objetivos terapéuticos concretos o de promoción de la salud y el bienestar, ¿no creéis que sería impensable un mundo sin fotografías?

Por Paloma García.

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