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Flow: comprometidos con la felicidad y el bienestar

A lo largo de nuestra vida, padres, profesores y figuras de referencia nos enseñan que uno de los fines últimos de la realización humana, no es otro que alcanzar el flow, alcanzar la felicidad. Una felicidad que, con el transcurso del tiempo y sobre todo con la aparición de determinados problemas de dificultad progresiva, se aleja de nuestros objetivos primarios y pasa a un segundo plano. Conseguir esta meta de “ser feliz” (en un plano tanto interior como exterior – con aquello que nos rodea) tiene una profunda relación con nuestras virtudes y fortalezas, y con la manera en que las utilizamos para afrontar los desafíos que nos plantea la vida. Es en estas virtudes y fortalezas, así como las experiencias, rasgos positivos, motivaciones y capacidades de cada uno, en lo que se basa la Psicología Positiva, con el fin de mejorar la calidad de vida y el bienestar de las personas.

¿Qué es el flow? ¿En qué consiste?

Existen diferentes variables personales que contribuyen en la mayor o menor experiencia de bienestar que se produce en las personas y por tanto, en estar más o menos satisfechos con la vida, como por ejemplo la resiliencia, el autoestima, el optimismo o el flow, entre otras.

¿Alguna vez te has sentido tan inmerso en una actividad hasta el punto de perder la noción del tiempo? ¿Alguna vez te has puesto a leer o a dibujar horas y horas, concentrado únicamente en la tarea? Pues bien, si es así podemos decir que has experimentado el flow tal y como lo definen los autores. El flow (estado de flujo o experiencia óptima), es uno de los principales términos asociados a la corriente de la psicología positiva, así como uno de los conceptos que más interés han suscitado en los últimos años. Su creador, Mihalyi Csikszentmihalyi, lo define como un estado en el cual la persona se encuentra totalmente concentrada en una actividad por su propio placer y disfrute, durante la cual se pierde el sentido del tiempo y las acciones, pensamientos y movimientos se suceden sin pausa. Todo el ser está absorto en la actividad, y la persona utiliza sus capacidades, destrezas y habilidades llevándolas al extremo. Es en esta situación dónde la persona se encuentra totalmente entregada, dónde pierde la noción del tiempo y dónde experimenta una enorme satisfacción, cuando decimos que la persona está en “flow” con dicha actividad. (Csikszentmihalyi, M., 2005).

¿Cómo se puede alcanzar el flow?

Entre algunos de los componentes que describen mejor la experiencia de Flow se encontrarían los siguientes:

  • Claridad de meta: la persona debe saber que hacer en cada momento.
  • Feedback inmediato a las propias acciones: conocimiento sobre la tarea y sobre el que basan el desempeño en la actividad.
  • Atención completamente focalizada en la tarea
  • Se retan las propias capacidades y se explotan al máximo
  • No hay distracciones
  • Sentido de control sobre la actividad: la persona siente que dispone de las habilidades necesarias para la correcta ejecución de la tarea.
  • Distorsión en el sentido del tiempo: la persona percibe que el tiempo pasa más deprisa.
  • Percepción de que la actividad es intrínsecamente gratificante.

El Flow ha sido estudiado en multitud de situaciones y contextos vitales, sin embargo, si hay un ambiente dónde posiblemente más se ha estudiado este concepto es en el deporte. Quizás esto se deba a las propiedades que el deporte desempeña en las personas: actividad gratificante, llevas tus capacidades al máximo o, por ejemplo, pierdes la noción del tiempo y entras en una “burbuja” dónde no prestas atención a nada de tu alrededor. En el mundo del deporte, el término del flow ha sido estudiado a partir de la evaluación de variables tales como la motivación del deportista, orientación a la meta y eficacia percibida así como sus mejores y peores experiencias en el deporte en el que se dedican. De esta forma, y a partir de medidas tomadas tras el entrenamiento o la competición particular, diferentes estudios han demostrado que el flow en una tarea se relaciona con la calidad del rendimiento (Torres, Torregrosa & Roca, 2007).

El estado de flow se relaciona notablemente con la felicidad y el bienestar de la persona ya que sólo entramos en esta condición cuando la actividad que estamos realizando es placentera, gratificante y nos hace sentir felices. Por tanto, en un mundo dónde nos exigen una rutina determinada en la cual las actividades placenteras pasan desapercibidas por la falta de tiempo, es necesario, de vez en cuando, pararnos un momento, buscar una actividad que nos haga sentirnos inmersos en ella y fluir, olvidándonos de nuestro alrededor y perdiendo incluso la noción del tiempo por un momento.

Por Ignacio García Giménez.

@naach10

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