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El poder de las autoinstrucciones

El entrenamiento en autoinstrucciones es una técnica cognitiva, destinada a modificar el comportamiento, en la que se modifican las autoverbalizaciones (pensamientos o verbalizaciones internas) que un sujeto realiza ante cualquier tarea o problema, sustituyéndolas por otras que le son más útiles para llevar a cabo la tarea. Son instrucciones u órdenes que el sujeto se da a sí mismo, dirigiendo su actuación (“voy a ponerme a estudiar”, “no puedo seguir corriendo”, etc.).

Autoinstrucciones: hablarse a uno mismo

Las autoverbalizaciones o autoinstrucciones, son el mecanismo de “hablarse a uno mismo” para darse unas pautas-guía que nos ayuden a resolver tareas o problemas de forma autónoma, favoreciendo así la interiorización de los procesos mentales. Dichos pensamientos-guía le ayudarán a mejorar la atención en la tarea, la organización y estructuración mental. El objetivo es que el sujeto realice un cambio en sus autoverbalizaciones para que finalmente, se modifique su conducta.

Lo que este modelo trata de enseñar al niño a través de estas instrucciones se resumen en:

  • Definición del Problema: Mediante el uso de ¿Qué debo hacer?, ¿Y si lo hago de otro modo?, ¿Qué he entendido?, ¿Qué me preguntan?, ¿Qué datos tengo?
  • Guía de la Respuesta: A través de un análisis de la tarea. ¿Cómo tengo que hacerlo?, ¿En qué debo centrar ahora mi atención?, ¿Cuál es el paso que he dado?, ¿Cuál es el paso siguiente?
  • Autocomprobaciones: ‘Voy a repasar este paso porque no estoy muy seguro de haberlo hecho bien’; ‘voy a comprobar si tiene lógica lo que me ha salido con lo que me preguntaban’, etc.
  • Autorrefuerzo: ‘¡Me está saliendo muy bien!’, ‘¡ahora está mejor!’, ‘¡lo he logrado por mí mismo, sin preguntar!’, ‘¡he descubierto el error y lo he corregido, fantástico!’, etc.

Claves para trabajar las autoinstrucciones

El tipo de tarea para empezar a entrenar las autoinstrucciones puede ser algún ejercicio novedoso, diferente, motivador y sencillo. El último paso sería la planificación y el control de la acción de una tarea más compleja (que incluya varios pasos de los entrenados). A veces, a los entrenadores, les cuesta verbalizar las instrucciones, desmenuzarlas correctamente para adaptarlas al nivel de competencia del niño. Lo mejor, es partir de su realidad, observar en qué pasos se pierde, en cuáles tiene dificultad, dónde abandona, en qué momento deja de pensar, etc., para así poder regularlo realmente. No se trata de valorar sólo el resultado, sino que hay que entrenar a cada niño según sus características y su forma de pensar. El procedimiento completo consta de cinco pasos:

  1. El instructor actúa como modelo y lleva a cabo una tarea mientras se habla a sí mismo en voz alta, sobre lo que está haciendo (Modelado cognitivo).
  2. El niño lleva a cabo la misma tarea del ejemplo propuesto por el instructor, bajo la dirección de las instrucciones de éste. (Guía externa en voz alta).
  3. El niño lo vuelve a hacer mientras se dirige a sí mismo en voz alta (Autoinstrucciones en voz alta).
  4. Ahora el niño lleva a cabo la tarea de nuevo, pero sólo verbalizando en un tono muy bajo (autoinstrucciones enmascaradas).
  5. El niño guía su propio comportamiento a través de autoinstrucciones internas, mientras va desarrollando la tarea. (autoinstrucciones encubiertas).

El objetivo final es conseguir que se concentre en la actividad a realizar, ayudado por las pautas de pensamiento o guías que ha aprendido. Si te paras a pensar todo el tiempo que dedicamos a hacer correcciones, merece la pena intentarlo.

Por Dani López Conde

@dani.l.conde

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