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La importancia de los roles familiares

Quizás no te habrías hecho esta pregunta hasta ahora, pero ¿te has parado a pensar lo que ha podido cambiar tu estatus dentro del núcleo familiar? Antes de indagar un poco más en el tema, situémonos en el principio y vertamos un poco de luz sobre el concepto. Hablamos de roles familiares.

Un rol es simplemente una función que una persona desempeña en un lugar o en una situación. Pueden ser de trabajo, ejerciendo una labor concreta, en un equipo de futbol cumpliendo un cometido específico o incluso en casa, ocupando el estatus de madre.

¿En qué consisten los roles familiares?

Se puede hablar incluso de rol social, al que se conoce como el conjunto de comportamientos y normas que una persona, como actor social, adquiere y aprende de acuerdo con su estatus en la sociedad. Se trata, por lo tanto, de una conducta esperada según el nivel social y cultural. El rol social, de esta forma, es la puesta en práctica de un estatus que es aceptado y desempeñado por el sujeto.

Es importante tener en cuenta que una persona desempeña diversos roles en su vida, de acuerdo con el contexto en el que se desenvuelve.

Pero estos roles de los que estamos hablando no son para nada estáticos, sino dinámicos, y al convivir en un mundo bio-psico-social, van variando y en ocasiones, podemos no llegar a ser muy conscientes de dichos cambios. Es importante prestar atención a este detalle, ya que al actuar de manera mecánica, por el día a día en el que estamos inmersos, dejamos de lado algo tan significativo como el hecho de que un día, cualquiera, el menos esperado, nuestro rol habrá variado. Seguramente seamos conscientes de que el hecho de pasar a ser madre o padre, por ejemplo, supone adquirir ciertas responsabilidades para con la pequeña criatura, pero a lo mejor no tanto con nuestra pareja.

Se pueden adquirir de muchas maneras, no es necesario tener un hijo para que nuestro rol cambie dentro de la familia. Desde pequeños estamos expuestos a estas variaciones. De repente, un día ya no eres hij@ unic@, o se pierde un miembro familiar importante, o se integran nuevos miembros por afinidad familiar… si efectivamente, me estoy refiriendo, entre otros, a los temidos cuñados.

Responsabilidades de los roles familiares

Bromas aparte, ante cualquier cambio que se produzca en este sentido, nuestro comportamiento social varía y con ello la percepción que se tiene sobre nosotr@s. No es simplemente que se adquieran, o no, otras responsabilidades sino más bien, qué se espera realmente de ese nuevo rol.

Ese cambio no significa que la nueva situación sea mejor o peor, sino diferente, y ello implica un nuevo aprendizaje, tanto funcional como emocional. El más claro ejemplo se repite continuamente cada vez que se habla de los celos que aparecen entre herman@s con la llegada de un@ nuev@. Esta gestión emocional, tan difícil para los más pequeños, puede ser un gran reto para los padres, ya que el trabajo que conlleva el explicar la nueva situación, no es tan fácil como se pudiera pensar en un primer momento. No vale solo con narrar que ahora hay alguien más. Lo difícil es entender cómo se siente el hermano mayor y aclarar que ello, ese nuevo estatus adquirido, conlleva una serie de comportamientos esperados.

Es importante por tanto, que reconozcamos los cambios de rol que de alguna manera hemos vivido a lo largo de nuestra vida y qué funciones se han tenido que modificar con cada uno de ellos, porque por todos es bien sabido que desde el momento en que nacemos, venimos al mundo sin saber nada, enfrentándonos a un continuo aprendizaje y, en este caso en concreto, un aprendizaje emocional que contribuya en el desempeño del nuevo rol adquirido.

Por Óscar Martínez Dávila.

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