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Cómo estudiar con calidad y no solo con cantidad

Cómo estudiar con calidad y no solo con cantidad

Preparar unas oposiciones es una de las experiencias académicas y personales más exigentes que existen. Quien decide recorrer este camino no solo se enfrenta a un temario extenso, sino también a una presión constante, a la comparación con otros opositores y, muchas veces, a una sensación muy dolorosa: “estudio mucho, me esfuerzo al máximo, pero los resultados no llegan”.

Como psicólogos especialistas en rendimiento académico, trabajamos a diario con opositores que llegan a consulta agotados, frustrados y con dudas profundas sobre su capacidad para estudiar. Y queremos empezar diciendo algo muy importante: el problema casi nunca es la falta de esfuerzo. La mayoría de las veces, el problema está en cómo se está estudiando.

Este artículo nace con un objetivo claro: ayudarte a entender por qué estudiar muchas horas no siempre se traduce en buenos resultados y cómo puedes empezar a estudiar con mayor calidad, optimizando tu energía, tu tiempo y tus recursos mentales.

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El gran error: confundir estudiar mucho con estudiar bien

En el mundo de las oposiciones existe una creencia muy extendida: cuantas más horas estudie, mejores resultados obtendré. Esta idea, aunque lógica en apariencia, es incompleta y, en muchos casos, perjudicial.

Estudiar no es una actividad mecánica. No es solo sentarse delante de los apuntes y pasar páginas. Estudiar es un proceso cognitivo complejo que implica atención, comprensión, memoria, razonamiento, gestión emocional y motivación.

Cuando alguien estudia muchas horas sin resultados, suelen aparecer pensamientos como:

  • “No sirvo para estudiar”
  • “Los demás avanzan más que yo”
  • “Algo falla en mí”
  • “Nunca voy a llegar”

Estos pensamientos no solo desgastan emocionalmente, sino que interfieren directamente en la capacidad de estudiar, creando un círculo vicioso de frustración y bajo rendimiento.

La frustración del opositor: cuando el esfuerzo no se refleja en resultados

La frustración es una de las emociones más frecuentes en la preparación de oposiciones. Aparece cuando hay una gran inversión de tiempo, energía y sacrificio, pero los resultados no acompañan.

Desde nuestra experiencia clínica, esta frustración suele venir acompañada de:

  • Cansancio mental constante
  • Dificultad para concentrarse
  • Sensación de bloqueo ante el temario
  • Ansiedad antes de los simulacros
  • Culpa por “no estudiar lo suficiente” incluso cuando sí se hace

El problema es que, cuando la frustración se mantiene en el tiempo, la calidad del estudio empeora aún más. El cerebro entra en modo supervivencia: estudia para “cumplir”, no para aprender. Se memoriza de forma superficial, se repasan los temas sin profundidad y se evita aquello que resulta más difícil.

Aquí es donde empieza a perderse la calidad.

¿Qué significa realmente estudiar con calidad?

Estudiar con calidad no significa estudiar menos, sino estudiar de forma más eficiente, estratégica y consciente. Implica que cada hora de estudio tenga un impacto real en el aprendizaje.

Cuando hablamos de calidad en el estudio, nos referimos a:

  • Comprender el contenido, no solo memorizarlo
  • Detectar errores y corregirlos
  • Consolidar la información en la memoria a largo plazo
  • Ser capaz de explicar lo estudiado con tus propias palabras
  • Adaptar el método de estudio a tus características personales

Estudiar con calidad es estudiar con intención, no en piloto automático.

Primer paso: detectar qué partes del temario están fallando

Uno de los errores más comunes es tratar todo el temario por igual. No todos los temas fallan por el mismo motivo, y no todos necesitan el mismo tipo de trabajo.

Para mejorar la calidad del estudio, el primer paso es hacer un diagnóstico honesto.

Preguntas clave para analizar tu estudio

Te proponemos que reflexiones sobre estas cuestiones:

  • ¿En qué temas fallo más en los simulacros?
  • ¿Qué tipo de errores cometo: conceptuales, de memoria, de comprensión?
  • ¿Hay temas que evito repasar porque me generan inseguridad?
  • ¿Recuerdo lo estudiado una semana después?
  • ¿Entiendo lo que estudio o solo lo repito?

Responder a estas preguntas nos permite clasificar los fallos y actuar de forma específica.

Tipos de dificultades al estudiar un temario

1. Falta de comprensión

Cuando no se entiende bien un tema, el estudio se convierte en un esfuerzo enorme. Se invierten muchas horas, pero la información no se asienta.

Señales de alerta:

  • Necesitas leer el mismo párrafo muchas veces
  • No sabes explicar el tema sin mirar los apuntes
  • Confundes conceptos similares

Qué hacer:

  • Simplificar el contenido
  • Usar esquemas propios
  • Buscar ejemplos prácticos
  • Explicar el tema en voz alta

Comprender es la base de un estudio de calidad.

2. Memorización frágil

Hay opositores que entienden bien el contenido, pero no logran retenerlo en el tiempo.

Señales de alerta:

  • Olvidos frecuentes
  • Sensación de “me lo sabía, pero se me ha ido”
  • Bloqueos en el examen

Qué hacer:

  • Introducir repasos espaciados
  • Utilizar técnicas de recuperación activa
  • Hacer simulacros realistas
  • Relacionar conceptos entre sí

La memoria se entrena, no es una habilidad fija.

3. Problemas de atención y concentración

Sin atención no hay aprendizaje. Estudiar muchas horas distraído equivale a no estudiar.

Señales de alerta:

  • Lees sin saber qué has leído
  • Miras el reloj constantemente
  • Te cuesta empezar a estudiar

Qué hacer:

  • Establecer bloques de estudio realistas
  • Eliminar distracciones
  • Entrenar la atención de forma progresiva
  • Trabajar la motivación y el sentido del objetivo

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Cómo fortalecer el estudio dándole mayor calidad

1. Cambia la pregunta: de “¿cuántas horas estudio?” a “¿cómo estudio?”

En consulta insistimos mucho en este cambio de enfoque. Dos opositores pueden estudiar cuatro horas, pero obtener resultados completamente distintos.

La clave está en preguntarte:

  • ¿He entendido lo que he estudiado hoy?
  • ¿Podría explicarlo mañana?
  • ¿He detectado mis errores?

Si la respuesta es no, no es un problema de tiempo, sino de método.

2. Estudia de forma activa, no pasiva

Subrayar, releer y copiar apuntes son estrategias pasivas. Dan sensación de control, pero no garantizan aprendizaje.

El estudio de calidad es activo:

  • Hacer preguntas al texto
  • Resumir con tus palabras
  • Autoevaluarte
  • Explicar el contenido

El cerebro aprende cuando se esfuerza por recuperar la información, no cuando solo la reconoce.

3. Integra el error como parte del proceso

Muchos opositores viven el error como una amenaza a su autoestima. Esto provoca evitación y ansiedad.

Desde la psicología del aprendizaje sabemos que el error es una fuente de información valiosísima. Nos indica exactamente qué necesitamos mejorar.

Cambiar la relación con el error es clave para estudiar mejor:

  • Analiza por qué fallas
  • Corrige de forma consciente
  • Repite el proceso

4. Planificación flexible y realista

Estudiar con calidad no es llenar el horario de tareas imposibles. Una mala planificación genera frustración y abandono.

Una buena planificación:

  • Tiene en cuenta tu energía real
  • Incluye descansos
  • Prioriza la calidad sobre la cantidad
  • Se ajusta cuando algo no funciona

La planificación debe estar al servicio del aprendizaje, no al revés.

El papel de la mente y las emociones en el estudio

No podemos hablar de estudiar bien sin hablar de emociones. La ansiedad, el miedo al suspenso o la autoexigencia extrema afectan directamente al rendimiento.

Cuando la mente está saturada:

  • La atención disminuye
  • La memoria falla
  • El aprendizaje se bloquea

Por eso, trabajar la gestión emocional es parte fundamental del estudio de calidad.

¿Cuándo puede ayudar un psicólogo en la preparación de oposiciones?

Muchas personas acuden a un psicólogo cuando ya están al límite. Sin embargo, la intervención psicológica no es solo para momentos de crisis.

Un psicólogo especializado en oposiciones puede ayudarte a:

  • Mejorar tu método de estudio
  • Gestionar la frustración
  • Trabajar la ansiedad ante exámenes
  • Recuperar la confianza en ti
  • Optimizar tu rendimiento

No se trata de estudiar más, sino de estudiar mejor y con mayor bienestar.

Estudiar con calidad es un proceso, no un cambio inmediato

Queremos ser honestos: mejorar la calidad del estudio no ocurre de un día para otro. Requiere observación, ajustes y paciencia.

Pero cuando se produce el cambio, los opositores suelen notar:

  • Más seguridad
  • Menos desgaste mental
  • Mayor retención
  • Mejores resultados

Y, sobre todo, recuperan la sensación de control sobre su proceso.

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Un mensaje importante

Si estás preparando oposiciones y sientes que estudias mucho pero avanzas poco, no estás solo ni sola. No significa que no seas capaz, ni que no valgas para esto. Significa que algo en la forma de estudiar necesita ajustarse.

Desde nuestra experiencia, podemos asegurarte que cuando el estudio gana en calidad, el esfuerzo empieza a dar frutos. Y ese cambio no solo se nota en los resultados, sino también en cómo te sientes contigo mismo durante el camino.

Si te reconoces en estas líneas, quizá sea el momento de dejar de exigirte más horas y empezar a exigirte mejor forma de estudiar.

Por UPAD Psicología y Coaching

@upad_pc