Estudiar unas oposiciones es uno de los mayores retos personales y profesionales que existen. Requiere constancia, organización, resiliencia y, sobre todo, una mente entrenada para resistir la presión, gestionar la frustración y mantener la motivación a largo plazo.
Desde la Psicología del rendimiento y el Coaching, sabemos que el éxito no depende solo de las horas de estudio, sino de cómo entrenamos nuestra mente. Igual que un deportista prepara su cuerpo para la competición, un opositor puede preparar su mente para rendir mejor, aprender más rápido y mantener el equilibrio emocional durante todo el proceso.
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Entrenar empieza por conocerte a ti mismo
Antes de diseñar cualquier rutina de estudio, es importante entender cómo funciona tu mente. Cada persona aprende de una forma distinta: algunos son más visuales, otros más auditivos, otros más prácticos.
Dedicar tiempo a observar tus hábitos mentales te ayudará a personalizar tu entrenamiento.
Ejercicio práctico:
Durante una semana, registra tus horas de estudio, nivel de concentración y energía. Al final, revisa en qué momentos rindes más. Así podrás ajustar tu horario a tu ritmo natural y optimizar el tiempo.
Conocerse es la base para entrenar la mente de manera inteligente y no por imitación de métodos que pueden no funcionar contigo.
La mente se entrena igual que el cuerpo
En psicología del rendimiento utilizamos una analogía que nunca falla: el cerebro se entrena igual que un músculo. Requiere planificación, repetición y descanso.
- Planificación: divide el temario en objetivos alcanzables y establece una rutina realista.
- Repetición: utiliza la práctica espaciada para reforzar la memoria a largo plazo.
- Descanso: duerme lo suficiente y realiza pausas activas para consolidar lo aprendido.
Ejemplo: aplica la técnica Pomodoro: 25 minutos de estudio, 5 de descanso. Cada cuatro ciclos, una pausa de 15 minutos. Notarás una gran mejora en concentración y energía mental.
Estudiar más no siempre es rendir mejor. Lo importante es entrenar la mente para estudiar con calidad, no solo con cantidad.
Entrenar la atención para estudiar mejor
La atención es el músculo que sostiene todo aprendizaje. Si se dispersa, el rendimiento cae. Por eso, uno de los objetivos clave es entrenar la concentración y la presencia mental.
Una herramienta muy eficaz es el mindfulness o atención plena, que ayuda a mantener la mente centrada en el presente y reducir la ansiedad.
Ejercicio diario (5 minutos):
Concéntrate en tu respiración. Si tu mente se va, redirígela con amabilidad. Con la práctica, mejorarás tu capacidad de mantener el foco durante el estudio.
También puedes entrenar la atención con técnicas activas, como subrayar con propósito (“voy a identificar los conceptos clave”) o explicar el tema sin mirar los apuntes. Esto obliga a activar la mente, no solo a leer.
Entrenar la memoria: de memorizar a comprender
La memoria no es una caja donde se guarda información, sino una red de conexiones que se fortalecen con el uso. Cuanto más la entrenamos, más sólida se vuelve.
La psicología cognitiva ofrece estrategias eficaces para mejorar la retención:
- Elaboración: explica el contenido con tus propias palabras.
- Codificación dual: combina texto, imágenes y esquemas.
- Recuperación activa: intenta recordar sin mirar los apuntes.
- Repetición espaciada: repasa cada pocos días, no todo de golpe.
Ejemplo práctico: después de estudiar un tema, escribe todo lo que recuerdes en una hoja. Luego compara con los apuntes. Este ejercicio de recuerdo activo es uno de los más potentes para entrenar la memoria.
Entrenar la motivación: el motor invisible
La motivación no es algo que aparece, se entrena. En un proceso tan largo como una oposición, mantener el ánimo depende de cómo interpretamos el progreso y del sentido que damos al esfuerzo diario.
Ejercicio práctico:
Cada noche, anota tres cosas que hayas hecho bien durante el día. Da igual si son pequeñas: cumplir el horario, entender un tema o resistir la tentación de procrastinar. Este hábito refuerza la percepción de logro y mantiene alta la motivación.
Además, conecta con tu propósito:
- ¿Por qué opositas?
- ¿Qué representa para ti esa plaza?
- ¿Qué impacto tendrá en tu vida?
Entrenar la motivación es entrenar el sentido. Cuando hay propósito, la disciplina se sostiene.
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Entrenar la gestión emocional
Preparar oposiciones implica emociones intensas: miedo, frustración, estrés, culpa. No hay que ignorarlas, sino aprender a gestionarlas con inteligencia emocional.
La reestructuración cognitiva, técnica de la psicología cognitiva, ayuda a cambiar pensamientos limitantes:
- De “no puedo con esto” a “necesito más tiempo y una nueva estrategia”.
- De “soy un desastre” a “estoy aprendiendo a organizarme mejor”.
Ejercicio práctico:
Cuando aparezca un pensamiento negativo, escríbelo. Luego busca tres evidencias que lo contradigan y formula una versión más realista. Este hábito entrena la mente para pensar de forma más equilibrada.
Cuidar la mente también incluye cuidar el cuerpo: dormir, alimentarse bien y descansar no son caprichos, son parte del entrenamiento mental.
Entrenar la eficiencia mental: estudiar con cabeza
La eficiencia mental consiste en hacer más con menos esfuerzo. No se trata de exprimirte, sino de usar la energía cognitiva de forma inteligente.
Algunos principios de la psicología cognitiva para optimizar tu estudio:
- Alterna materias: estimula el cerebro y evita la saturación.
- Espacia las sesiones: mejora la memoria a largo plazo.
- Haz pausas conscientes: el descanso también consolida el aprendizaje.
- Cambia de entorno: favorece la flexibilidad cognitiva.
Ejemplo práctico: combina por la mañana temas teóricos y por la tarde ejercicios prácticos o test. Entrenar la mente en distintos tipos de tareas mejora la atención y la transferencia del aprendizaje.
Entrenar la autoconfianza: creer para rendir
La autoeficacia es la creencia de que puedes lograr lo que te propones. En oposiciones, confiar en tu proceso es tan importante como conocer el temario.
Ejercicio práctico:
Antes de empezar a estudiar, cierra los ojos y visualiza un momento en el que te sentiste capaz y concentrado. Respira esa sensación y asócialo con tu rutina de estudio. Este “anclaje emocional” refuerza la autoconfianza.
También puedes crear tu propio mantra, una frase que te conecte con tu propósito:
“Estoy entrenando cada día para estar más preparado.”
Recordar esta idea te mantiene enfocado en el progreso, no en la perfección.
Entrenar la resiliencia: cómo levantarse cada vez
No hay progreso sin caídas. En la preparación de oposiciones, la resiliencia es la habilidad de seguir adelante pese a los tropiezos.
Cada fallo es información, no un fracaso. Entrenar la resiliencia significa aprender a reinterpretar los errores.
Ejemplo práctico:
Después de un mal resultado, hazte tres preguntas:
- ¿Qué puedo aprender de esto?
- ¿Qué cambiaré en mi método?
- ¿Qué hice bien a pesar del resultado?
Este enfoque transforma la frustración en aprendizaje. La resiliencia también se entrena con apoyo: compartir el proceso con compañeros o un psicólogo especializado ayuda a mantener la mente fuerte y el ánimo estable.
Entrenar con ayuda profesional
Cada vez más opositores deciden entrenar su mente con la ayuda de un psicólogo especializado en rendimiento académico o coaching.
Un proceso de acompañamiento psicológico puede incluir:
- Evaluar tu estilo cognitivo y hábitos de estudio.
- Identificar bloqueos mentales o miedos.
- Entrenar la concentración, la autoconfianza y la gestión del tiempo.
- Desarrollar estrategias de afrontamiento emocional.
No se trata solo de aprobar, sino de vivir el proceso de forma saludable y equilibrada.
En UPAD Psicología y Coaching ayudamos a opositores a entrenar su mente para rendir mejor, mejorar su bienestar emocional y disfrutar de su crecimiento personal durante la preparación.
Entrenar también es cuidar
Entrenar la mente no significa forzarla sin descanso. El bienestar mental se alimenta de pequeños hábitos: dormir bien, moverse, tener vida social y practicar actividades placenteras.
Ejercicio práctico:
Reserva un día a la semana para desconectar del estudio. Pasea, haz deporte o dedica tiempo a algo que te recargue. Este descanso mental te ayudará a volver con más energía y claridad.
Recuerda: una mente equilibrada aprende mejor.
Entrenar para disfrutar del camino
Opositar no es solo una meta, es un proceso de autoconocimiento. Entrenar la mente implica aprender a disfrutar del recorrido, reconocer los avances y celebrar cada paso, por pequeño que sea.
Cuando aprendemos a trabajar con nuestra mente y no contra ella, el estudio se convierte en una experiencia transformadora.
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La mente también se entrena
La mente puede y debe entrenarse. No se trata solo de memorizar, sino de desarrollar hábitos mentales y emocionales que te ayuden a estudiar más, rendir mejor y vivir el proceso con serenidad.
Cada técnica que aplicas, cada pensamiento que reeducas y cada pausa consciente que tomas forma parte de tu entrenamiento mental.
Porque opositar no es solo prepararse para un examen, es entrenar para superarse a uno mismo.
Por UPAD Psicología y Coaching

