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Gestión del estrés: 5 técnicas psicológicas para días de máxima presión en el trabajo

Gestión del estrés: 5 técnicas psicológicas para días de máxima presión en el trabajo

En el mundo profesional de hoy, donde las agendas se llenan de reuniones, los proyectos se multiplican y las demandas parecen no acabar nunca, el estrés se ha convertido en una de las principales preocupaciones de quienes buscan crecer profesionalmente. Sin embargo, el estrés no siempre es negativo. Puede ser un impulso, una fuente de energía que nos motiva a actuar, siempre y cuando aprendamos a regularlo.

Como psicólogos especialistas en desarrollo profesional y coaching, hemos acompañado a cientos de profesionales en este camino: personas que llegan a nuestras sesiones sintiéndose agotadas, con la mente acelerada y la sensación de no poder más. Y hemos comprobado que, con las herramientas adecuadas, es posible transformar esa presión en un motor para el rendimiento y el bienestar.

Vamos a compartir cinco técnicas psicológicas que utilizamos con nuestros clientes para ayudarlos a gestionar el estrés en los días más exigentes: respiración consciente, reestructuración cognitiva, micro pausas estratégicas, gestión de prioridades y cuidado del cuerpo. Además, incluiremos ejercicios guiados para que puedas ponerlos en práctica desde hoy mismo.

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5 técnicas psicológicas para días de máximo estrés

Antes de aprender a gestionarlo, necesitamos entender qué es el estrés y por qué aparece.

Desde la psicología, el estrés es una reacción fisiológica y psicológica del organismo ante demandas externas que percibimos como superiores a nuestros recursos. Cuando se activa, nuestro cuerpo libera hormonas como el cortisol y la adrenalina, preparándonos para reaccionar. Esta reacción es útil en situaciones puntuales (por ejemplo, cuando necesitamos concentrarnos para entregar un proyecto a tiempo).

Sin embargo, el problema surge cuando esta activación se mantiene durante demasiado tiempo. Ahí aparecen síntomas como:

  • Dolor de cabeza, contracturas musculares o tensión en la mandíbula.
  • Dificultades para conciliar el sueño o sensación de cansancio permanente.
  • Irritabilidad, dificultad para concentrarse y sensación de estar “desbordado”.

En nuestras sesiones de coaching, ayudamos a las personas a reconocer las señales tempranas de estrés, porque cuanto antes actuemos, más fácil será regularlo.

Ejercicio rápido de autoevaluación:
Haz una pausa y pregúntate ahora mismo:

  • ¿Mi cuerpo está en tensión?
  • ¿Mi respiración es superficial o entrecortada?
  • ¿Estoy pensando en mil cosas a la vez?

Si la respuesta es sí, tu sistema nervioso está activado. Reconocerlo es el primer paso para poder intervenir de manera consciente.

1. Respiración consciente para reducir la activación fisiológica

La respiración es una de las herramientas más poderosas para regular el estrés. Sin embargo, cuando estamos bajo presión, tendemos a respirar rápido y de forma superficial, lo que aumenta la sensación de nerviosismo.

La respiración consciente nos ayuda a enviar un mensaje directo al cerebro: “no hay peligro, podemos calmarnos”. Una de las técnicas que enseñamos en coaching es la respiración diafragmática.

Ejercicio guiado de respiración diafragmática

  1. Encuentra un lugar tranquilo. Si estás en la oficina, basta con sentarte derecho en tu silla.
  2. Coloca una mano en el abdomen y otra en el pecho.
  3. Inhala lentamente por la nariz durante 4 segundos, intentando que se eleve solo la mano del abdomen.
  4. Mantén el aire durante 2 segundos.
  5. Exhala suavemente por la boca durante 6 segundos, como si soplaras una vela.
  6. Repite este ciclo al menos 5 veces.

Si lo practicas 2-3 veces al día, notarás cómo tu cuerpo empieza a regularse de manera natural incluso en momentos de presión.

Caso real: Un directivo con el que trabajamos incorporó este ejercicio antes de cada presentación importante. Después de un mes, no solo redujo su nivel de ansiedad, sino que reportó sentirse más enfocado y seguro frente a su equipo.

2. Reestructuración cognitiva para cambiar la forma de pensar

El estrés no solo está en el cuerpo, también está en la mente. Muchas veces, lo que más nos desgasta no es la situación en sí, sino la interpretación que hacemos de ella.

La reestructuración cognitiva es una herramienta de la psicología cognitivo-conductual que nos ayuda a identificar y cambiar los pensamientos automáticos que nos generan ansiedad.

Ejercicio guiado de reestructuración cognitiva

  1. Identifica el pensamiento estresante. Ejemplo: “Si no entrego el informe perfecto, voy a decepcionar a mi jefe.”
  2. Cuestiónalo:
    • ¿Qué evidencia tengo de que eso ocurra?
    • ¿Qué otras explicaciones hay posibles?
    • ¿Qué le diría a un amigo que pensara lo mismo?
  3. Reformula el pensamiento. Ejemplo: “Puedo entregar un informe de calidad dentro del plazo. No tiene que ser perfecto para que sea útil.”

Este ejercicio reduce el impacto emocional del pensamiento y nos permite actuar de forma más serena.

Caso real: Una de nuestras coachees, ingeniera en una empresa tecnológica, solía quedarse hasta tarde corrigiendo detalles mínimos de sus proyectos. Al practicar reestructuración cognitiva, aprendió a diferenciar entre excelencia y perfeccionismo, lo que redujo significativamente su nivel de estrés y mejoró su conciliación familiar.

3. Micro pausas estratégicas para evitar el agotamiento

En jornadas de máxima presión, muchos profesionales caen en la trampa de trabajar sin parar. Pero la neurociencia es clara: el cerebro necesita descansos regulares para mantener el rendimiento.

Ejercicio de micro pausas

  • Cada 60-90 minutos, levántate de la silla y realiza una pausa de 3 minutos.
  • Haz estiramientos suaves: mueve el cuello de lado a lado, eleva los hombros y relájalos.
  • Realiza tres respiraciones profundas o mira por la ventana para relajar la vista.
  • Si es posible, camina unos pasos o bebe agua.

Estas pequeñas pausas tienen un impacto enorme en la productividad. Incluso puedes programarlas en el calendario para asegurarte de que ocurran.

Caso real: Un cliente del sector financiero implementó micro pausas en su equipo. Después de un mes, reportaron menos errores en informes y mayor sensación de energía al final de la jornada.

4. Gestión de prioridades y planificación

El desorden mental es uno de los grandes generadores de estrés. Cuando tenemos decenas de tareas sin organizar, nuestra mente entra en “modo alarma”.

Una de las herramientas que más utilizamos es la matriz de Eisenhower, que permite clasificar tareas en cuatro cuadrantes:

  • Urgentes e importantes: hacer de inmediato.
  • Importantes pero no urgentes: planificar en la agenda.
  • Urgentes pero no importantes: delegar si es posible.
  • Ni urgentes ni importantes: posponer o eliminar.

Ejercicio guiado de planificación

  1. Haz una lista de todo lo que tienes pendiente.
  2. Clasifica cada tarea en uno de los cuatro cuadrantes.
  3. Asigna un horario específico en el calendario para las tareas importantes.
  4. Elimina o delega las que no aporten valor.

Este ejercicio no solo baja el estrés, sino que aumenta la sensación de control y te permite enfocarte en lo que realmente importa.

5. Cuidado del cuerpo para cuidar la mente

No podemos hablar de gestión del estrés sin mencionar el papel fundamental del cuerpo. Dormir bien, alimentarse de forma adecuada y moverse con regularidad son pilares para mantener el equilibrio mental.

Hábitos recomendados

  • Sueño: intenta dormir entre 7 y 8 horas, manteniendo horarios regulares.
  • Alimentación: prioriza frutas, verduras, proteínas de calidad y evita el exceso de cafeína o azúcar, que pueden aumentar la ansiedad.
  • Movimiento: incorpora actividad física moderada (caminar, yoga, bicicleta) al menos 3 veces por semana.

Caso real: Un profesional del área de ventas comenzó a caminar 20 minutos cada mañana antes de ir al trabajo. Después de tres semanas, no solo redujo su nivel de estrés, sino que también mejoró su estado de ánimo y su concentración en reuniones.

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Convertir el estrés en un aliado

Estas cinco técnicas no buscan eliminar el estrés, sino enseñarte a regularlo. De hecho, el objetivo es que puedas usar esa energía para enfocarte mejor, tomar decisiones más conscientes y aumentar tu resiliencia.

En nuestros programas de coaching, integramos estas herramientas de forma personalizada, ayudando a cada cliente a diseñar un plan de acción que se adapte a su estilo de vida y a su entorno laboral.

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Tu bienestar es tu mejor herramienta profesional

Los días de máxima presión no van a desaparecer. Pero sí podemos cambiar la forma en la que los vivimos. Cuando aprendes a respirar conscientemente, cuestionas tus pensamientos automáticos, haces pausas estratégicas, organizas tus prioridades y cuidas de tu cuerpo, el estrés deja de ser un enemigo para convertirse en un aliado.

Te invitamos a elegir una de estas técnicas y aplicarla hoy mismo. Empieza pequeño: una pausa de tres minutos, una respiración profunda antes de entrar en una reunión, una lista de tareas bien organizada. Verás cómo poco a poco recuperas la sensación de control y tu rendimiento mejora.

Y si sientes que el estrés se está convirtiendo en algo crónico, buscar apoyo profesional puede ser la mejor inversión en ti mismo. Nuestro trabajo como psicólogos y coaches es acompañarte a encontrar estrategias que funcionen para ti, ayudarte a mantener el equilibrio y a desarrollar las competencias que necesitas para crecer sin sacrificar tu bienestar.

Por UPAD Psicología y Coaching

@upad_pc